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Ciudad recolonizada por la inversión y el turismo
By Noches Granadinas | Agosto 13, 2007
Granada: de la nostalgia histórica al “boom” de los visitantes extranjeros
Martin Mulligan
Granada
Para algunos la migración de los hijos de las familias patricias del centro histórico de Granada empezó desde la década de los 60, otros dicen que fue después, pero en esencia todos coinciden que para 1990 ya Granada era una ciudad gris y vacía.
Los patriarcas de algunas familias aún conservaban sus inmuebles coloniales, pero gran parte de ellos eran reliquias de teja y adobe que paulatinamente empezaban a ceder al tiempo.
La bonanza comercial de la Gran Sultana se había disipado, y el arribo de aquellas embarcaciones que alguna vez navegaron a través de “La Mar Dulce” hasta su puerto, ya era una historia pasada.
La carretera de Boaco a Managua, no por Granada, fue una decisión de Anastasio Somoza García para aislar económicamente a la ciudad, asevera el historiador José Joaquín Quadra.
“Somoza se empecinó en aislar a Granada, pero ya ves, Granada vuelve a ir para arriba porque tiene un potencial que nadie se lo puede quitar, ni siquiera se lo quitó (William) Walker cuando quemó la ciudad”, expresó Quadra.
Bajo ese contexto de recesión, se dieron las migraciones hacia Managua, incluyendo el traslado de emblemáticas referencias como el Colegio Centro América y los prestigiosos almacenes comerciales; sumándose, en los años ochenta, las confiscaciones de propiedades, entre ellas, el Club Social y el Cocibolca Jockey Club.
Luego, bajo la Administración de Violeta Barrios de Chamorro, la venta del ferrocarril como última estocada, parecía cerrar las páginas de la historia de esta ciudad, que, nostálgica, se contemplaba con los recuerdos de su incidencia política, económica, y del abolengo arquitectónico de su época de oro.
Sin embargo, la tipología de la ciudad, aún con altos niveles de conservación arquitectónica, conjunción entre lo colonial español y parte del neoclásico italiano, fue la que a mediados de los años 90 descubriría un pequeño y diverso grupo de extranjeros aventurados en la búsqueda de nuevos destinos turísticos.
A partir de entonces, Granada, la ciudad con bases fundacionales más antigua del continente, encontraría su eco vanguardista como destino de inversiones; complementado por atracciones circundantes como el lago Cocibolca, sus isletas, la Laguna de Apoyo y los volcanes Mombacho y Masaya.
Propuesta como Patrimonio de la Humanidad
Pero este despunte tuvo sus antecedentes en 1982, cuando el entonces Alcalde de Granada, el doctor Aníbal Morales (q.e.p.d.), conformó comisiones de estudio para la restauración de la ciudad, las que finalmente incidieron en 1995, cuando ésta fue nombrada Patrimonio Nacional.
Posteriormente, ampliando sus aspiraciones, la alcaldía y el gobierno español aprobaron un convenio de financiamiento para la protección del patrimonio, y de ese modo proponer a Granada ante la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
Se formó la Oficina del Centro Histórico (OCH), encargada de hacer un nuevo estudio, y de redactar un Plan de Revitalización, como también de clasificar los bienes patrimoniales aprobados por el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC).
En 2002, el proyecto fue presentado ante el Concejo, y la “Ordenanza para las Áreas de Protección Patrimonial de la ciudad de Granada” fue finalmente publicada en La Gaceta, de enero de 2003.
Para examinar los adelantos, una comisión de la Unesco visitó la ciudad en 2004, y al reconocer no sólo sus características arquitectónicas, sino también el valor de sus recursos naturales aledaños, recomendó que Granada se propusiese ante esa organización como Patrimonio Mixto, es decir, Cultural y Ecológico.
La arquitecta Daisy Membreño, responsable de OCH, explicó que esta sugerencia es una privilegiada propuesta de parte de la Unesco, ya que sólo existen 24 sitios similares en todo el mundo, y en Centro América, las únicas que ostentan tal clasificación son las ruinas mayas de Tikal en Guatemala.
No obstante, el camino aún es largo y arduo, pues además de controlar y hacer un plan de gestión del Centro Histórico, es necesario implementar un riguroso plan de manejo de las reservas naturales que se incluyen como parte del sitio mixto, entre éstas, las riberas del lago Cocibolca, que aún evidencian un alto grado de contaminación ambiental. Los planes deben articularse entre las diferentes instituciones para dar seguimiento al proceso de preservación.
Proyectos apuntan a retomar el pasado
En ese sentido, la OCH de Granada ha puesto en marcha el plan de revitalización, que pretende dirigir las acciones ordenadamente hacia el desarrollo proyectado.
A partir de la rehabilitación de las plazas fundacionales, se han realizado otros proyectos significativos, entre los que destacan la rehabilitación de la antigua Estación del Ferrocarril y el paseo de la Calle La Calzada.
Además, se han revitalizado varias cuarterías populares, y el negocio de compra-venta de los inmuebles coloniales ha permitido la restauración de varias decenas de éstos, que han retomado sus características originales.
Por otro lado, aún se persiste en la recuperación de varios espacios públicos, entre los que sobresalen la Plaza Xalteva, la activación con fines culturales de la fortaleza “La Pólvora”; aprovechar algunos arroyos para diseñar recorridos verdes, y una plazoleta a las afueras del Estadio Municipal, entre otras obras.
Sin embargo, el reto más ambicioso y de mayor prioridad, apunta a resolver el destino del Mercado Municipal, pues éste, mientras funciona como único espacio de convergencia para la actividad económica, es también una joya neoclásica, sumada como espacio de protección del Centro Histórico.
“Da la casualidad de que el centro de la ciudad es un Centro Histórico. Y el mercado da un problema en cuanto a su estructura urbana, que es monofuncional. Entonces, vos tenés que en un solo centro giran todas las actividades de la ciudad”, dice la arquitecta Membreño.
En un futuro se espera poder crear algunos subcentros que ayuden a desconcentrar las actividades del mercado, pero por otro lado, Membreño señala que la saturación de las aceras de esta área, curiosamente creó obstáculos que permitieron que esos bienes conservaran su imagen original.
Agrega que el fenómeno de las migraciones de los 60 permitió que la ciudad conservara sus características. “Ese factor ayudó a que exista el nivel de conservación que hoy se tiene, porque en esos años no hubo inversión y los hogares no fueron transformados”, apostilló Membreño.
Además, existen planes para que el centro histórico adquiera una dinámica peatonal y que nuevamente los coches asuman el servicio de transporte, pues la actual saturación de vehículos y buses turísticos impacta negativamente a su infraestructura.
Los colonos europeos de finales del siglo XIX
A excepción de los únicos 11 inmuebles que sobrevivieron al incendio ejecutado por Charles Frederick Hennigsen, bajo la orden de Walker en 1856, la Granada actual empezó a erigirse una década después de la Guerra Nacional, gracias al arribo de una nueva oleada de colonos europeos provenientes principalmente de Italia, Francia y Alemania.
“Los grupos de extranjeros llegaron a fines del siglo XIX y a principios del XX; y aquí se casaron e hicieron vida”, reseñó Gabriel Pasos Wolff, descendiente del alemán Simón Wolff, quien explica que Granada, a lo largo de su historia, se ha caracterizado por tener una marcada afluencia de colonos extranjeros.
Entre las familias que arribaron en ese período se cuentan los italianos: Pellas, Ferreti, Ferrey y Favilli; franceses como Dreyfus, Benard, Horvilleur y Pirón, o alemanes como Teffel, entre otros.
En ese sentido, para Pasos Wolff, estas familias tuvieron también una incidencia en la historia y en la economía nacional, pues varias de ellas posteriormente emigrarían a otros departamentos, fundando haciendas e industrias en Boaco, Chontales, Matagalpa y Chinandega.
Pero el asentamiento e inserción de estas familias en la sociedad granadina, también repercutió en la tipología colonial de la ciudad, pues incorporaron la tardía tendencia del neoclasicismo a la arquitectura de la Gran Sultana.
“Aquí el neoclásico fue tardío, aportado por las familias italianas, principalmente por los Favilli, que introdujeron nuevos materiales de construcción, que hoy forman parte de las características de la arquitectura de Granada; es decir, fueron aportes que crearon un estilo con variantes al original”, señala Membreño.
Una ciudad que vuelve
a ser colonizada
Acorde con los datos de la OCH, el Centro Histórico de Granada cuenta con mil 751 inmuebles –clasificados como neoclásicos, coloniales y populares–, pero estas cifras podrían ir en aumento debido a que muchas viviendas continúan desmembrándose.
Para José Joaquín Quadra, el fenómeno del “tabiqueo” o desmembración de los inmuebles, responde precisamente a la crisis económica del pasado. “Granada ha tenido sus altos y sus bajos. En una época, las casas quedaron vacías, y la gente que se quedó en ellas no podía mantenerlas, entonces las tabiqueó”, afirmó Quadra, agregando que sin otra opción, esta actividad generalizada aún impacta en el desmejoramiento de las casas.
Membreño, por su parte, agrega que dicho fenómeno también responde a un cambio de la estructura social de las familias, pues si bien antes la familia “extendida” habitaba en una misma vivienda, esa dinámica ha desaparecido.
“Las familias existían y eran parte del estatus social; pero en la dinámica del tiempo, esa estructura fue desapareciendo. Ahora en el inmueble sólo quedan el señor y la señora, pues sus hijos están fuera del país, tienen otras propiedades o ya no les interesa”, remarcó la arquitecta.
Estos inmuebles, por tanto, han quedado como herencia, y por los altos valores que han adquirido en los últimos años, se ha iniciado la venta masiva de los mismos.
Joyas monumentales en manos de extranjeros
Del total de propiedades del Centro Histórico, 93 inmuebles son catalogados como casas monumentales que no han sido desmembradas, y además de preservar sus características originales, mantienen un alto nivel de conservación que amerita se les dé protección especial.
Pero si se habla de una nueva ola de colonos que ha arribado a la ciudad en la última década, la impresión la confirman las estadísticas, al indicar que el 70 por ciento de esas 93 casas monumentales ya pertenecen a extranjeros.
La OCH, también revela que del total de inmuebles, oficialmente registran que 293 han sido vendidas, y en un 89 por ciento el traspaso ha sido de nacionales a extranjeros.
Pero los funcionarios de la OCH no consideran reales estos datos, y especulan que el traspaso de casas de nacionales a extranjeros podría ser el doble o incluso superior a lo indicado por las estadísticas.
“Que se respeten las reglas del juego”
Para nadie es innegable que esta tendencia continuará ascendiendo, ya que el mercado de compra-venta de inmuebles registra que los valores han ascendido hasta en un 600 por ciento a lo largo de 8 años.
“La realidad es que el movimiento de compra-venta posiblemente siga avanzando, porque mucha gente tiene problemas para mantener sus casas, y al ser tan alto el precio que les ofrecen a ciertas personas, pues se sienten tentados”, opina Pasos Wolff.
Por su parte, Quadra valora que la compra-venta de las propiedades granadinas puede resultar factible para mejorar la imagen de la ciudad, pero ve necesario que las autoridades supervisen que la restauración de las propiedades sea auténtica.
“Si el extranjero viene a conservar la casa, enhorabuena. Pero queda el trabajo de aclarar cuáles son las reglas del juego, porque hasta el momento no están claras, y a algunas casas le han hecho cambios internos… por eso que aclaren qué es restaurar”, cuestionó Quadra.
En ese orden, la OCH asume un importante rol en el control y supervisión de los cambios que estas casas puedan estar teniendo en su interior, pero reconocen que la labor es compleja, pues el alto poder adquisitivo de los compradores, ejecuta cambios tan rápidos en las viviendas, que es difícil controlarlos.
Afirman que muchos extranjeros respetan la ordenanza de protección, pero el servicio de remodelación que ofrecen algunas oficinas de bienes y raíces se “vuelan las trancas” y varía la originalidad de los inmuebles, agregando modernas comodidades que la casa no poseía inicialmente.
“Hay que trabajar y proteger, para que lo que tenemos no se nos desvalorice”, sintetizó Membreño.
Paradójicamente, a estos factores que deben ser supervisados por las instituciones en esta ciudad “cuna del conservatismo” nacional, se suman también los efectos que arrastra consigo la industria del turismo: el incremento de la prostitución, el crimen, la trata de personas y el tráfico de drogas.
“La industria del turismo es la más justa, porque favorece desde arriba hasta abajo, sin embargo, esa industria tiene sus problemas porque también hay peligro de que se acabe la tradición, por eso hay que tener mucho cuidado”, aconseja Pasos Wolff.
Pero la Gran Sultana, cautelosa y a paso firme, parece ir resurgiendo de sus propias cenizas. Y hoy, enriquecida con sus festivales internaciones de poesía, cine y artes plásticas, que se celebran anualmente, con sus tradicionales hípicos agostinos, y la repoblación de hoteles y restaurantes, vuelve a mostrarnos su antigua atracción y encanto, que como un alegre puerto, espera al visitante.
El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 12 de agosto de 2007
Topics: Turismo, El Nuevo Diario, Medios, Articulos |
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